Friday, June 27, 2008

Cardenio Bedoya

Mambo Montage de Agustín Lao Montes.

Anybody can be good in the country, There are not temptations there.

Oscar Wilde

Este libro es una joya como ejemplo de representaciones de diferentes sujetos que explican la ciudad. Algo muy notorio es que no plantea ideas monolíticas u ortodoxas; por el contrario son puntos de vista divergentes acerca del concepto de la ciudad de New York. Dentro de este contexto el autor traza una arqueología y una genealogía de la producción de discursos acerca de la latinidad en NY. Para lograr este objetivo el autor intenta encontrar un hilo conductor entre esa maraña discursiva que enfrenta la historia y la cultura de los latinos en los Estados Unidos. Claramente se deduce una influencia de Foucault y Derrida en las bases metodológicas del libro, específicamente en el terreno de la arqueología del conocimiento y la deconstrucción de la historia. La referencia concreta a las condiciones históricas y sociales de producción del discurso de la latinidad en NY, conllevan a un replanteamiento del sujeto histórico que le da forma y vida a las expresiones latinas en NY. Son los silencios de la ciudad, los mensajes de las calles obscuras y solitarias, los que le dan vida a la ciudad. El vestigio de la genealogía como método que devela los modos de mirar y sentir la ciudad, sus formas y expresiones narrativas y culturales, las formulaciones ideológicas del poder y su materialización mediante las posiciones políticas que tienen la capacidad de excluir e incluir al individuo como tal.

Igualmente se puede observar la influencia que tuvo en el texto el intelectual Immanuel Wallerstein, a quien toma como referente para explicar las categorizaciones de raza, nacionalidad y etnia. Recordemos que fue Wallerstein quien planteó la pérdida de poder y control de los Estados Unidos a nivel mundial en el siglo XXI. De otra parte se puede observar la incidencia de uno de los mentores de los Estudios Culturales en Inglaterra, escuela de Birmingham, Stuart Hall. En su artículo “(Un)common Ground? A comparative Genealogy of British and Latin American Cultural Studies” Jeff Browitt escribe sobre la crisis de los discursos revolucionarios latinoamericanos en contraposición a la posición de Hall, citado por Browitt: “Culturalism’s strength, on the other hand, is its belief in the ongoing capacity for active, collective resistance to oppressive structures, that is, the capacity for conscious organization in making one’s own history.” Laos reconoce el aporte de este autor en cuanto a su concepto posmoderno del descentramiento. No es común ver referencias en estudios latinos locales de autores ingleses. Parece ser que Laos quiere establecer un puente entre las divergencias y estilos de las escuelas de estudios culturales norteamericana, latina e inglesa. Y el artículo de Browitt cae como anillo al dedo. Laos trata de sobreponerse al divisionismo interno de los estudios culturales, y pone a dialogar en su libro las tres escuelas que caracterizan los estudios culturales. Es algo merecedor de resaltarse.

Entender la cultura como un montaje híbrido de caracter translocal. La latinidad adquiere una visión corpórea que es a la vez translocal, transcultural y transnacional. Cuando el texto se traslada a la época actual, como época caracterizada por las migraciones, masivos desplazamientos, desalojos a gran escala, alto desarrollo tecnológico de las comunicaciones, desterritorialización y reterritorialización, conjugación de las expresiones literarias y artísticas a través del haz posmoderno de NY, es cuando concluimos que el libro tiene influencia de muchos autores y esudiosos de los estudios culturales. Son los mismos autores reconocidos por la academia como voceros de los estudios culturales: Nestor García Canclini, Carlos Monsivais, Orlando Moreiras, Martín Barbero, Marc Zimmerman, Walter Mignolo, Jose Joaquín Brunner, John Beverly, Nelly Richard, Mabel Moraña, Beatriz Sarlo, etc.

El libro concluye que la diversidad y divergencia latina permiten una versatilidad y elasticidad de la latinidad que ultimadamente definen su diferencia y subalternidad. Mambo Montage es un esfuerzo por mostrar la latinización de NY desde los conflictos culturales sucedidos en su diario escenario y paisaje urbano. La ciudad como escenario nítido y transparente de la búsqueda de identidades, imaginarios y representación por parte de las comunidades latinas asentadas en el espacio físico de la “Gran Manzana”. Ya Nelly Richard en su artículo “El Conflicto entre las Disciplinas” explica la segmentación de la literatura, y que observamos en el libro Mambo Montage, “Segmentariedad del conocimiento, interseccionalidad de las teorías; un cierto ejercicio de la transdisciplinariedad en los estudios culturales parece funcionar muy acorde con el mercado flexible de la diversidad que promueve la máquina neocapitalista.” (442) Pero este asentamiento diverso es el que le esta dando vida a NY, la vida latina. La personalidad latina de la ciudad de NY.

La lectura de este libro me lleva indirectamente a la relectura de Lefebre en su libro “Production of Space” (1991), Afirma Lefebre que para textualizar la ciudad no hay que verla como un objeto espacial sino como una idea espacial. El espacio para Lefebre es viviente, en la medida que el hombre le da vida y movimiento a través de la interacción que lo transforma. NY no esta lejos de esta concepto. Las comunidades latinas en NY han venido transformando el espacio y paisaje urbano de la ciudad, iniciando una caracterización que empieza a darle esa nueva personalidad a la ciudad de la estatua de la libertad, el vacío del herraje de los edificios gemelos y los formidables puentes. Asi como identificamos a Venecia por sus canales y plaza de San Marcos, a Florencia por sus calles peatonales, museos y catedrales, Las Vegas como ciudad del juego y el pecado, Amsterdam como ciudad del libertinaje, Machu Pichu como ruina de un imperio, no estamos lejos de identificar a NY por su talante latino. Pero que no sea solo un talante de salsa, merengue y fiesta, sino que incluya todas las expresiones culturales y políticas de la creciente y diversa comunidad latina de New York.

Voy a terminar este corto comentario con una cita de Marc Zimmerman, tomada de su artículo “Encrucijadas Transnacionales y el Desarrollo de los Estudios Culturales Latinoamericanos” para enmarcar dentro de ese concepto el papel de este libro como resistencia cultural en NY: “Los modos recientes de la representación en la literatura, las artes y las nuevas formas de comunicación sirven como epifenómenos para las más profundas estructuras y transacciones que tienen que ver con el esfuerzo de forjar procesos de resistencia no afuera de pero directamente dentro del marco de las fuerzas hegemónicas.”

Transnacionalización y Latinización como elementos deconstructores de la literature hispana.

Por Cardenio Bedoya

Transnacionalización se ha convertido en un nuevo objeto de estudio de las investigaciones multidisciplinarias culturales en esta etapa de novedosos desenvolvimientos de la globalización. Al mismo tiempo, y dentro del mismo proceso se ha consolidado la latinización, como un fenómeno post-moderno que responde a la “natural” norteamericanización del mundo. No existe referencia bibliográfica que responda a la posible relación epistémica de transnacionalización y latinización, debido obviamente a la rapidez con que ambos campos de estudio han impactado el quehacer y análisis de las tendencias de los estudios culturales. No obstante tal limitante, me propongo plantear su relación y alcances dentro de un mundo cada vez más segmentado. Entonces, voy a tratar de escudriñar y enlistar las relaciones entre transnacionalización y latinización, y cómo dicho entrelazamiento empieza a deconstruir algunos de los cánones que someten las expresiones literarias hispanas o latinas.

La globalización ha traido consigo una desterritorialización de los imaginarios macronacionales, nacionales, regionales y locales, a través de todo el planeta. La transnacionalización ha sido el vehículo que ha impulsado su reterritorialización mediante la deconstrucción de las divisiones geopolíticas y fronterizas para darle espacio a la multiculturalidad y diversidad planetaria. Estamos ante un nuevo mundo, estamos ante una nueva sensibilidad planetaria. La occidentalización, a fuerza, del mundo ha tenido que reconocer y evaluar la existencia de otras culturas y maneras de vivir. Por ejemplo, occidente ha tenido que reconocer y estudiar la diversa y heterogénea cultura islámica, los valores milenarios de las culturas budista, indú, y confuciana, para nombrar solo algunas. Y a nivel local, la convivencia y rechazo de la también híbrida cultura latina.

La latinización ha sido una consecuencia directa de este proceso transnacional que responde a la norteamericanización de Latinoamérica. La desmitificación del estereotipo de la asimilación cultural de los latinos debe empezar con su lucha conciente por obtener derechos e igualdad en cualquier territorio que se encuentren. La latinización no es un hecho materializado solo en Estados Unidos, se viene forjando como minoría en otras latitudes. Por ejemplo. España, Inglaterra, Japón, Paises Nórdicos y Australia.

En este artículo, y de manera muy sucinta, analizo primero el marco teórico de estos nuevos componentes postmodernos, e intento correlacionar el corpus de la transnacionalización con los elementos de la latinización. Dicha correlación me permite reforzar mis apreciaciones acerca del fenómeno migratorio y su contraste con la formación de imaginarios que de alguna manera afectan la producción literaria de los inmigrantes latinos. ¿Cuál es el futuro de la literatura de inmigración latina dentro de este contexto de cambio de imaginarios impulsados por la transnacionalización y la latinizacón?

La presencia de la transnacionalización

Para esta discusión parto del hecho vivido por el inmigrante desde su partida inicial. En su territorio o pais natal se dan factores de atracción y rechazo que en últimas determinan su decisión de emigrar. De igual manera el pais anfitrion , cualquiera que sea, ofrece los mismos factores de atracción y rechazo, pero que en cabeza del emigrante los factores de atracción son más fuertes en el pais anfitrion que en el natal. La transnacionalización como respuesta a la globalización , ha permitido todos esos voluminosos flujos de información e imágenes que presentan ante el mundo a los paises de alto desarrollo tecnológico e informático como paraísos de la vida contemporánea. ¿Qué significa transnacionalización en el contexto de la globalización? Una referencia obligatoria es la conferencia que sobre transnacionalismo organizó el Instituto de Asuntos Asáticos de la Universidad de Columbia en 1994. De acuerdo con Daniel Mato, quien acuñó el transnacionalismo como un proceso, dicho concepto tiene implicaciones teóricas. Como proceso, obviamente esta lejos de una definición acabada. Szanton Blanc introduce la transmigración como elemento de la transnacionalización. En la misma conferencia, Appadurai, adiciona las translocalidades como parte del reto al isomorfismo, el territorio y la soberanía.

Estos dos términos: transmigración y translocalidad refuerzan la idea que la transnacionalización ha impulsado un intercambio permanente de imaginarios y bienes materiales entre diferentes territorios. La facilidad y conveniencia tecnológica para transferir bienes y servicios ha conllevado a la transferencia de los imaginarios locales al nuevo territorio. Es asi como la transnacionalización genera el campo disciplinario apropiado para teorizar acerca de nuevos conceptos y definiciones de soberanía, estado, nación, ciudadanía, identidad, raza, etnia, heterogeneidad, transculturación, religión, expresiones literarias y artísticas, etc. Si retomamos a Smith (Los Ausentes siempre presentes, 32) de que se da una conformación de comunidades transnacionales que han cambiado por completo los parámetros de migraciones permanentes y temporales. Esto amplia el concepto a las dimensiones espaciales y temporales de la emigración. (Michael Kearney, Transnacionalismo: De la nación con guión y Profanación a la Transnación 14)

En este proceso de acomodamiento definitorio de la transnacionalización, quiero extractar y resaltar la acertada aserción que Canales y Zlolniski (Comunidades Transnacionales y Migración en la era de la Globalización, 18) hacen al respecto: “ La migración ya no se refiere a un acto de mudanza de la residencia habitual, sino que se transforma en un estado y forma de vida”. Esta es una caracterización que le da sentido y contenido filosófico y epistemológico a la existencia del inmigrante. Es la sensibilización de una existencia multiterritorial experimentada únicamente por los inmigrantes y desplazados a nivel mundial. Con este aporte, es necesario sacar a la transnacionalización de los límites locales y avalarla como un hecho global que mediante la transmigración desterritorializa y reterritorializa la vida material y emocional de los inmigrantes translocalizados en el planeta.

En el reciente libro de LACASA, Ir y Venir, (Baez, Bencomo 53) Sarah Mahler adiciona que los procesos transnacionales están unidos con ciertas realidades sociales, en lo que llama, “campo social transnacional”. En este nuevo contexto la palabra campo no se refiere a un espacio territorial sino al escenario donde se dan las relaciones sociales.

¿Cómo este proceso de transnacionalización se yuxtapone con la latinización? La latinización ha sido un proceso cuyos efectos apenas empezamos a avisorar. Para el caso norteamericano, la latinización se refiere a los cambios e hibridación que se expresan social, económica y culturalmente en amplios sectores de la diversa sociedad estadounidense producto de la influencia latina.

Los cambios que observamos en las ciudades norteamericanas, desde su propio paisaje urbano al desplazamiento paulatino de las hamburguesas por los tacos, no es un fenómeno casual. No solo vemos caras latinas en el conjunto de la población, sino que su presencia ha iniciado un cambio en los centros comerciales, cines, estadios, parques, escuelas, universidades, iglesias, corporaciones, instituciones militares, la música, el arte, etc, en los que se entrecruzan las actitudes y posiciones de rechazo y asimilación de las expresiones latinas.

De acuerdo con Zimmerman (Urbis Orbis Los Hispanos y la latinización de las ciudades en EEUU, 15) la latinización se apoya en cuatro soportes para reproducirse. Una, mediante la cual los no latinos en su propia nación empiezan a conocer, reconocer y asimilar las expresiones culturales de los latinos (para ellos los latinos como una homogénea comunidad social). La segunda, es dada por el proceso mediante el cual los latinoamericanos de diferentes razas, etnias y nacionalidades comienzan a aceptar y asimilar las heterogéneas manifestaciones culturales de los diversos grupos latinos para desarrollar un sentido orgulloso de identidad. La tercera forma se podría explicar en el campo de la transculturación y la hibridación, cuando los latinos empiezan a asimilar las características del pais anfitrión. La cuarta es el aporte translocal del rico imaginario que desterritorializa y reterritorializa la forma de vivir, la existencia y la vida latina, transformando los conceptos de temporalidad y espacialidad inmigratoria.

Este último punto me sirve como puntal para entresacar el intersticio interdisciplinario en el que se confunde la transnacionalización y la latinización. Ahora la transnacionalización es entendida como el vehículo apropiado en el cual se asienta la latinización para expandirse y plastificarse en el nuevo territorio. La latinización ya no esta aprisionada en el reducto de la nostalgia y el regreso, por el contrario, con su propia capacidad homeostática, está creando los pilares de una nueva sociedad transnacionalizada. Este punto común entre la latinización y la transnacionalización permite unificar ambos procesos como resistencias a la exclusivista norteamericanización del mundo. Se deconstruyen los estereotipos tradicionales para darle paso a una latinización que transfiere, mantiene y cambia sus imaginarios en el proceso de construcción de una nueva sociedad.

Los elementos deconstructores de la literatura hispana.

El desenvolvimiento de la globalización al igual que el de la transnacionalización ha impulsado y fomentado, en lugar de contraer, la emigración planetaria. A via de ejemplo, el movimiento migratorio del Maghreb (norte de Africa) hacia Europa, morocos a España, turcos y serbios a Alemania, senegaleses a Italia, y en la última década el masivo movimiento migratorio hacia Australia, España, Inglaterra y paises nórdicos de Suramérica. Los movimientos migratorios parecen ser una constante del actual estado de la globalización. Y esta situación se hace aún más grave o confusa, si tomamos en cuenta los millones de desplazados a nivel mundial. Los desplazados engrosan las estadísticas de inmigración debido a las características de desprotección, ausencia de un estado, desconcierto, no ciudadanía, separación familiar, discriminación, etc. De acuerdo a la NHCR, en el 2006 había 32.9 millones de desplazados en el mundo, sin contar 4.3 millones de palestinos quienes viven como refugiados en el lejano oriente. A grosso modo registro algunos datos para ilustrar este problema de refugiados, ya sea viviendo como tales dentro de su propio país o fuera de él. Iraquíes 1.8 millones, Afhganos 2.1, Congoleses y Burundíes 1.1, Ugandeses1.6, Sudaneses 1.3, Colombianos 3. O sea la alta movilidad mundial originada por razones violentas de expulsión, empieza a constituirse en una minoría mundial que demanda reacomodamientos transnacionales. Mi planteamiento es que la inmigración no puede mirarse como un fenómeno localista de USA, sino que es un fenómeno planetario con tendencias actuales a incrementarse.

Los imaginarios transnacionales se fortifican con la movilidad de todas estas comunidades que asentadas en todo el planeta nos hace repensar acerca del globo terráqueo a través de una nueva sensitividad planetaria de diversidad y multiculturalidad. El panasianismo, los musulmanes, los latinos, etc, todos ellos logran un espacio y una presencia en el mundo actual, a pesar de su multiplicidad étnica, racial, lingüística, religiosa y cultural. Claramente están bajo el rótulo de la subalternidad.

La latinización tiene ha roto los moldes que en el campo de la literatura le imponía en el siglo pasado la nostalgia del regreso. La fuerte movilidad actual, la deconstrucción del pasado para crear un presente y futuro mejor, nos hace pensar en una literatura latina de inmigración más agresiva con su propio papel transformador de la sociedad que esta construyendo. Tiene que ser una literatura conjugada en presente y futuro. Indudable que el pasado es fundamental para el curso de acción latino, pero quedarse solo alli, es empobrecer aún más la descripción repetitiva de las peripecias, dolor y desarraigo del inmigrante desde una perspectiva eminentemente localista. La latinización, conciente de su papel transformador de una sociedad injusta, debe reconocer su alianza con los movimientos del campo social transnacional. Los musulmanes, los asiáticos, los hindúes, los árabes, etc, entrañan movimientos transnacionales con caracterizaciones similares que le dan a la literatura latina un preámbulo más universal.

Samuel Huntington expuso su teoría del “choque de la civilizaciones” entre Islam y Occidente, advirtiendo de los peligros de una guerra cultural. Recientemente el mismo autor acusa a los latinos de dividir lingüísticamente el pais y tambien advierte de su alta peligrosidad para el futuro de los EEUU. Este concepto de exclusividad y racialización valida la posición creativa de expresiones literarias y artísticas latinizadas que superen los intentos de hacer local una situación mundial. El reto es una producción literaria, poética, artística no contestataria. La latinización debe buscar la generación de narrativas dirigidas a cualquier lector de la tierra, y no quedarse atrapada en el laberinto artificioso de la bipolaridad inmigratoria.

De esta manera la literatura y arte latina abren un campo planetario al imaginario creativo, para desarrollar productos que planteen nuevas y diferentes alternativas para las sociedades que estamos creando. La latinización como fenómeno postmoderno debe producir el corpus de nuevas expresiones culturales. Los parámetros y cánones de las dos pasadas centurias que empobrecieron la producción literaria y artística del inmigrante latino, tienen que ser deconstruidas, ya no bajo la dependencia y limitación de un regreso sensiblero, sino con la utopía de crear una nueva sociedad.

Fuentes Consultadas

Appadurai, Arjun. 1994. Territorial Paradoxes and the Nacional Imaginary. Chicago University Press.

Báez Sonia, Bencomo Anadeli. 2007. Ir y Venir. Procesos Transnacionales entre América Latina y el Norte. LACASA Bravo y Allende Editores.

Canales Alejandro, Christian Zlolniski. 2000. Comunidades Transnacionalesy Migración en la era de la Globalización. Simposio sobre Migración Internacional en las Américas. San Jose, Costa Rica.

Huntington, Samuel. 2004. The Hispanic Challenge. Foreign Policy Affairs. (March-April)

Kearny, Michael. 1994. Transnationalism: From hyphen-Nation and Profannation to Transnation. University of California.

Matos , Daniel. 1995. Complexities of Transnationalism: The Politics of Identities in Latin’américa in the Age of Globalization”. Universidad Central de Venezuela.

Smith, Robert. 1995. Los Ausentes Siempre Presentes. Columbia University.

Szanton, Cristina, Basch Linda. 1995. Transnationalism, Nations-States, and Culture. Columbia University.

Zimmerman, Marc. 2007. Urbis Orbis: Los Hispanos y la Latinización de los Estados Unidos. LACASA Libro en edición.